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Claudia Sheinbaum enfrentará el desafío de frenar la espiral de violencia en México

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La nueva presidenta mexicana asume el cargo con la difícil tarea de contener la violencia desenfrenada en el país.

En las colinas del estado de Guerrero, el horror de la violencia del narcotráfico se despliega sin piedad. Residentes aterrorizados huyen de sus hogares mientras drones lanzan artefactos explosivos. Este escenario es solo un episodio en la prolongada guerra entre cárteles que sume a México en un baño de sangre.

Con un panorama complejo, Claudia Sheinbaum emerge como la primera mujer presidenta de México, enfrentándose a la tarea de restablecer la paz en un país marcado por la violencia. Asumirá el cargo en octubre, consciente de que el desafío más acuciante en su agenda es detener la espiral de violencia que ha dejado a cientos de miles de mexicanos desplazados, asesinados o desaparecidos.

Los números son alarmantes: más de 30 mil asesinatos al año, con el 90% de ellos sin resolver. Las redes de crimen organizado, arraigadas en comunidades de todo el país, no solo trafican con drogas, sino que también perpetran una variedad de delitos, desde tráfico de personas hasta extorsión generalizada.

A pesar de la ausencia de una estrategia clara para abordar la seguridad nacional, Sheinbaum ha demostrado su capacidad para adoptar un enfoque pragmático frente al crimen. Durante su mandato como alcaldesa de la Ciudad de México, implementó medidas como la instalación masiva de cámaras de seguridad y el despliegue policial en áreas de alta criminalidad, lo que llevó a una notable reducción en los índices de homicidios en la capital.

Sin embargo, controlar la criminalidad en una sola ciudad es muy diferente a enfrentarse a la crisis nacional que se extiende por todo el territorio mexicano. La violencia en estados como Zacatecas y Michoacán se asemeja a una guerra en toda regla, con escuadrones de sicarios sembrando el terror y dejando a su paso un rastro de muerte.

Ante este panorama, Sheinbaum deberá priorizar la persecución de los actores más violentos y la lucha contra la extorsión. Si bien el camino hacia la paz será largo y difícil, incluso un progreso incremental sería motivo de esperanza para millones de mexicanos. Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de su vida, pero con determinación y un enfoque pragmático, podría allanar el camino hacia un futuro más seguro y prometedor para México.

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